La elaboración de estadísticas energéticas oficiales es fundamental para el seguimiento de las transiciones hacia energías limpias y el progreso de la implementación de políticas, así como la actuación general para lograr los objetivos correspondientes. Las estadísticas energéticas abarcan una amplia variedad de datos de energía relacionados con los combustibles y los diferentes niveles del sistema energético. En este contexto, utilizamos las estadísticas energéticas para referirnos a los datos de suministro y demanda que son necesarios para elaborar balances energéticos nacionales, normalmente de forma anual.

Los balances energéticos nacionales son esenciales para entender la cantidad y la calidad de la energía que entra, sale y fluye a través de un país. Estos balances ofrecen información sobre cómo se genera, se transforma y se utiliza la energía en un país y constituyen un componente clave de las estadísticas energéticas. Asimismo, son una herramienta clave para evaluar el impacto general del uso de la energía, incluidas las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) relacionadas con la energía y sus consecuencias climáticas, así como su efecto sobre la seguridad energética, el gasto energético y la asequibilidad.

La recopilación de datos es, por tanto, una parte fundamental para el análisis y la toma de decisiones. La mayoría de los países pueden elaborar balances energéticos, pero en muchos casos todavía hay un amplio margen de mejora, ya sea para incluir flujos ausentes (falta de datos) o para mejorar la calidad o el nivel de desagregación de los datos existentes. Los balances energéticos presentan algunas limitaciones a la hora de asignar el consumo de distintas fuentes de energía a sectores o subsectores específicos de demanda final, o para alcanzar una desagregación adecuada por tipo de combustible, por ejemplo, la producción y el consumo de energía no comercial, como la leña o la solar.

Elaborar balances energéticos fiables requiere planificación y un enfoque estratégico, pero también un marco de gobernanza propicio, recursos e infraestructura, personal cualificado, innovación, y una gestión y difusión eficaz de los datos. Puesto que consolidar todos estos elementos y seguir mejorándolos puede resultar complejo, y hacerlo es de vital importancia, la AIE ha elaborado esta guía con el fin de apoyar a los países en el desarrollo de hojas de ruta nacionales para fortalecer sus capacidades de datos energéticos.

Es bien sabido que cada país tiene una realidad y un contexto subyacente únicos, y que el desarrollo de dichas hojas de ruta debe adaptarse a las necesidades, prioridades y recursos existentes. El desarrollo de hojas de ruta nacionales para fortalecer las estadísticas energéticas demuestra que los países reconocen la importancia de los datos de energía y que están comprometidos con sus objetivos energéticos y climáticos (contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC), Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), etc. El proceso también permite realizar una evaluación preliminar de los sistemas de información energética existentes, ofrece visibilidad a largo plazo sobre la estrategia para mejorarlos y ofrece mayor claridad a las instituciones y a las administraciones nacionales sobre sus responsabilidades y las acciones necesarias para cumplir con ellas.

Esta guía, junto con la herramienta que la acompaña, ofrece un marco integral para que las instituciones nacionales puedan evaluar sus actuales sistemas de información energética. Este marco se estructura en torno a tres pilares fundamentales (PLANIFICACIÓN, IMPLEMENTACIÓN y SEGUIMIENTO), cada uno de los cuales se desglosa en tres etapas (nueve en total). Al aplicar este marco de referencia, será posible identificar los puntos fuertes y débiles del sistema de información energética y qué acciones se deben priorizar. La guía también identifica las mejores prácticas, haciendo una distinción entre las «metas fáciles de alcanzar» (prácticas que se pueden adoptar con rapidez y a un costo mínimo o nulo) y los «objetivos a mediano plazo», que requieren una planificación más exhaustiva. Instituciones responsables de datos energéticos también podrían adoptar este marco, creado con el sistema nacional como referencia, de forma más específica, tanto a nivel regional o local como sobre una tipología de datos concreta (por ejemplo, eficiencia energética, energías renovables, etc.).

El marco se ha elaborado mediante un proceso de consulta y revisión por pares con múltiples proveedores de datos energéticos nacionales para garantizar que englobe de forma adecuada los desafíos clave a los que se pueden enfrentar los países al desarrollar su sistema nacional de datos energéticos. Proporciona información sobre determinados elementos, tanto a países con sistemas estadísticos energéticos más consolidados como a aquellos con sistemas menos avanzados.

Este documento se basa en los marcos de calidad utilizados para las estadísticas en general, en las mejores prácticas a nivel mundial para reforzar las estadísticas energéticas y en la amplia experiencia de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) facilitando la colaboración internacional. La AIE continúa dando apoyo a los países durante el desarrollo de sus propias hojas de ruta nacionales de estadísticas energéticas y la mejora de sus sistemas de información energética. La agencia también ofrece programas de formación para potenciar el seguimiento de las transiciones hacia energías limpias a nivel nacional y mundial.